Resaca tras “El santo mas valiente”.


El corazón, simbolo universal del amor.

El amor es un mal educado, por que entra en la vida de uno sin a penas pedir permiso, San Valentín es por decirlo, el dia de “Los valientes”, de los que apuestan por amor y aman sin condiciones. Hoy, 15 de Febrero y un dia después de la “fiesta del amor” es como que ya no hay que demostrar nada a la pareja, pero evidentemente no es cierto, es mas, creo que la verdadera “fiesta del amor” son 364 dias del año y uno de ellos (San Valentín) se crea para recordarnos que estamos enamorados, sea de lo que sea o de quien sea.

Las demostraciones de amor no están en un escaparate, están en el interior de uno mismo, el amor no se compra (si el sexo facil) ni se vende, está en el aire pero nadie puede atraparlo, de pronto te invade y te ‘infecta’, te hace fuerte y a la vez vulnerable, indestructible en ocasiones pero es como navegar en un barco de papel, sabes que en cualquier momento entra agua y “te hundes” con lo que tienes que esparar a que alguien pase y te rescate, con lo que seguramente, vuelvas a enamorarte y así es el ciclo de la vida, una puerta que se abre y se cierra, donde entra y sale gente que te hace tener distintas sensaciones, haces cosas distintas y todas quedan en un registro de la memoria, aunque no siempre queremos recordar determinados momentos que nos hacen daño en lo mas profundo de nuestro ser.

Un años mas, pasó “El santo mas valiente”, el que cree entender de amor, el que vemos en los comercios en forma de corazón, el mismo que hoy, un dia después desaparece para dar paso a otro tipo de “escaparate”…y la vida continua.

Navidades en blanco y negro


Una imagen, vale mas que muchas palabras.

Se acercan las fechas más esperadas por muchos y mas detestadas por otros y es que, la navidad hoy en día se compone de 2 cosas, el sentimiento y el comercio, pero si me centro en lo primero, solo me queda decir que cuando algo falla, cuando algo falta, no puede ser una navidad completa, en color y pasa a ser una navidad “en blanco y negro”.  Que el amor mueve el mundo, no es algo que pueda sorprender a nadie y cuando lo tienes, eres una persona afortunada, porque todo lo que rodea tu vida es distinto, te muestras más optimista en todo lo que haces y ves, te levantas con un “plus” que sin amor no tienes, al menos, cuando ese amor es verdadero. 

Este año va a ser el primero en 33 que no siento nada tras ver que la navidad está tan cerca, tan solo necesito que se terminen y comenzar un nuevo año, distinto, con un planteamiento radicalmente contrario a estos 2 últimos meses que han sido bastante duros, no porque me haya faltado eso tan elemental, si no porque he perdido la fe en él, el amor y sin amor tan solo soy un envase vacio, que poco a poco tendré que ir rellenando… Tan solo espero lograr esto para las próximas navidades y volver a sentirme como aquél niño que sabia disfrutar de estas fechas.

El universo de la pareja: El lado opaco.


 

¿Alguien piensa que vivir en pareja es facil?

Describir el mundo de la pareja es tan “facil” como conocer a cada persona de este amplio mundo, evidentemente es casi imposible si se intenta personalizar, por lo tanto y aunque no sea tan preciso como el corte de un cirujano, intentaré aportar unas pautas de las cuestiones poco positivas dentro de la vida en pareja.

  • Los motivos:

Existe una base que debería de ser general, para todo el mundo, tales como saber escuchar(1), el respeto mutuo(2), hacer lo posible para evitar el egoísmo(3), celos(4) si, pero con un límite, por todos los medios, evitar la mentira(5). Pueden haber mas cosas, pero elementalmente estos pueden ser los motivos de una relación opaca, destinada al fracaso.

1, En ocasiones uno habla y habla, el otro piensa en sus cosas y no escucha y no caemos en la cuenta de que cada palabra para la otra parte puede tener importancia y cuando llega el momento en que una situación es límite, realmente no sabemos como solucionarla, por no conocer a fondo a nuestra pareja. Para dialogar, antes se tiene que aprender a escuchar.

2, Un truco, secreto…o como se quiera ver. El primer día que conocemos a esa persona, o eres un/a grosero/a, o mantienes un respeto, bien, este respeto según pasa el tiempo, cuando se acompaña de la confianza, suele perderse y si no hay respeto no hay nada, entonces, lo ideal es vivir cada día, mes, año…como si fuese el primer día. Una cosa es la confianza, pero siempre acompañada por el respeto.

3, Cada persona tiene sus costumbres, su vida y cuando iniciamos una relación una de las partes intenta amoldar a la otra parte a su imagen y semejanza, al finál, esa parte afectada pierde la identidad y la beneficiada se convierte en un “doble yo”, ¿De verdad eso puede ser bueno?. Tenemos que saber dar y recibir a partes iguales.

4, Carecer de celos es síntoma de que no se quiere…o eso se dice, aunque se tendría que profundizar mas en esto, algo que no me pertenece. Pero si tengo claro que los celos extremos no son buenos, el control en todo lo que a la otra parte se refiere, el querer saberlo todo y arrancarle su vida, de antes de conocerte. Es como comer todos los días lo mismo, que llega un punto en que cansa… Los celos, para quien lo sufre, es similar.

5, La mentira, o “falta de la verdad” como podrían decir muchos tan solo sirve para incrementar la desconfianza y esta genera otros sentimientos, como los celos y estos a las discusiones y tarde o temprano a la ruptura, por lo que aunque una “mentira piadosa” de vez en cuando nos libra de una discusión, acostumbrarse a ello es una rutina bastante arriesgada. Cuando mientes, tan solo te mientes a ti mismo/a.

A través de la ventana…


 

¿Dentro, fuera o en ambos sitios?

Podemos decir, que cada persona (sea hombre o mujer) tiene una ‘ventana’ y que esta tiene 2 funciones lógicas, una de ellas es lo que tenemos desde ‘dentro de la ventana’ y otra evidente, lo que está ‘fuera de ella’. Lo explico con más detalle y argumento ventajas y desventajas, luego, la elección es de cada uno/a.

 

  • Dentro de la ventana:

Encontraremos todo aquello que se refiera a la seguridad, la estabilidad, cosas como el trabajo, la familia, la pareja, todo ello como cuando estamos en invierno frente a una chimenea, rebosa tranquilidad y queremos quedarnos en ese estado por que transmite paz… ¿Pero siempre?. El caso es que incluso la paz, requiere de espontaneidad, de improvisación y eso no lo tenemos ‘dentro de la ventana’ si no fuera de ella…

 

  • Fuera de la ventana:

Aquí es justo lo contrario, tenemos la libertad, la rebeldía, el “hago lo que quiero, no consulto a nadie y soy dueño/a de mis decisiones”, nos sentimos bien porque nada ni nadie nos ata, estamos con quien queremos, no sentimos el ‘peso de la responsabilidad’ hacia nada, pero llega un límite en que necesitamos asentarnos, reflexionar, es entonces cuando queremos entrar ‘dentro de la ventana’, pero no para quedarnos dentro, si no para disponer de un tiempo de tranquilidad.

 

¿Entonces qué hacemos?

La respuesta es muy compleja, lo ideal es disponer de un equilibrio, saber cuándo ‘entrar y salir’, se puede decir que las personas infieles lo son porque ‘dentro’ se sienten demasiado atados, necesitan de esa libertad que les permita respirar ese aire puro que transmite la imagen que vemos arriba y esa es la clave, saber que se tiene, valorarlo, saber que si vives ‘dentro de la ventana’ y sales puede haber consecuencias.

 

La respuesta es uno/a mismo/a

En asuntos de pareja, no existe nada mejor que hablar, en realidad no es muy distinto a cuando un ejecutivo negocia sobre algo, en la vida, sea familiar, laboral y personal nos pasamos el tiempo negociando, es por ello y no es distinto en la pareja, se tiene que hablar, marcar unos límites si existen y jamás fallar en ese aspecto, tener palabra, porque a fin de cuentas nos engañamos a nosotros mismos si no cumplimos lo acordado y luego tan solo queda lamentarse de lo perdido.

 

¿Dentro o fuera?:

En cuestiones familiares, llega un momento en que tenemos que ‘salir’, pero lo mejor es no hacerlo para siempre, siempre aunque sea mantener un hilo que nos permita comunicarnos, saber que todo por ambas partes está bien. En lo laboral, la mayoría de las personas tiene alguna o varias discusiones que nos hacen sentir más ‘fuera que dentro’, entonces es cuando plantamos cambiar de aires, eso es básicamente porque no valoramos lo que tenemos o bien por qué no agradecen nuestros esfuerzos o la compensación económica no es suficiente a lo que necesitamos. Por lo tanto, la decisión es muy personal, pero si es por inseguridad, si es un buen trabajo, lo mejor es profesionalizarse, no dar importancia a esos momentos de tensión, jamás personalizar y limitarse a lo que es… un trabajo por que cuando se mezcla lo personal con lo laboral, la mayoría de las veces no funciona. En el mundo de la pareja y como escribo anteriormente, se tiene que hablar, pactar, saber cómo piensa la otra parte es vital, si la otra parte es liberal y permite que vayas “al otro lado de la ventana”, sin rencor, sin remordimiento ni echar nada en cara, es lo ideal, pero si por lo contrario, no acepta infidelidades, o lo respetamos o mejor dejamos esa relación, si la condición que tenemos es de no mantener esa fidelidad, porque al final, una o ambas partes salen muy dañadas o lo que es peor, existirán daños colaterales (familias, amigos, etc…).

A fin de cuentas, hay que tener claro dónde estamos y donde queremos ir, no podemos estar ‘dentro de la ventana’ y desear estar fuera, eso solo genera angustia, mal estar con lo que tenemos, así que la idea es cuidar lo que tenemos, sea ‘dentro…o fuera de la ventana’.

Solo se… Que no se nada (Vaya ignorancia).


Cuanto mas intento entender, menos entiendo y eso es el amor, querer y no poder, sentir gradualmente para que del mismo modo, algo que parecía bonito termine fulminantemente y sin motivo aparente. ¿Para que pensar en unos motivos, si en la mayoría de los casos no existen?. Entonces pasamos página, como se dice en estos casos, pero vemos que la página que queremos pasar ya no existe por que es la última… Entonces, llega el momento de quitarle el polvo a un nuevo libro y escribir “una nueva vida”.

Un corazón con espinas.


Cuando las cosas no funcionan…

El órgano que más duele, es sin duda el corazón.

 ¿Quien no recuerda la corona de espinas de Jesús?, es un símbolo que representa el dolor, el sacrificio, el fin para un nuevo comienzo, el nuevo ciclo. Aunque la idea no es crear un artículo religioso, solo hacer una comparativa a cerca de ese órgano que poéticamente nos causa tanto dolor en momentos críticos.

Un 6 de Junio, hace 3 años y unos meses, las puertas del cielo se abren y cae un ángel, curiosamente ‘yo pasaba por ahí’ y fue a caer en mis brazos, era un ángel, no por su condición o sus “alas”, si no por su “ser”, su “algo” especial que le hacía distinta y ello fue lo que con el tiempo fue cautivándome. Pero nada es perfecto y poco a poco, virtudes se convertían en defectos que el amor sabía tapar, pero no siempre.

No es fácil cerrar la mente a palabras, expresiones como “Te quiero, te amo, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida“… Y muchas otras que aunque uno no quiera, van penetrando muy a dentro, tampoco es fácil entender cómo te preguntan cada día, varias veces “Si la quieres” y dar siempre la misma respuesta, “Si, ya lo sabes y no es necesario que me lo preguntes”; por todo ello, cuando ya todo acabó, sin entender un por qué de tanto ayer y tan poco hoy… No logro entender según qué cosas y preguntas tipo “¿Quien era ella realmente?” asaltan mi mente, es muy similar a ir tranquilamente por la calle y que alguien que no conoces, te de un puñetazo en la cara… pasas días de confusión, “¿Por qué, que le hice?”.

Es muy posible que sean demasiadas preguntas y que jamás tenga las respuestas y ahora siento un poco de “miedo escénico”, que me vuelva a pasar y como hombre, caer en la misma piedra, otra vez. Ella, me deja una espina más y son mas, porque no es la primera vez que sucede esto…son más y no escarmiento.

Vivimos en un mundo al revés, donde piden amor, lo das y ya no lo quieren, donde no lo das y reprochan no dárselo, es como pretender montar un puzle donde siempre falta una pieza para terminar la obra. Demasiado complejo para algo, supuestamente tan sencillo.

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