Los "Cementerios tecnológicos", cada vez más comunes.

Aunque algo tarde porque ya supera por 11.000 usuarios/as que visitan MUY PERSONAL y se cumple un total de 211.000 desde que se crea el blog, llega una NOVEDAD en las categorías que ayudará a REFLEXIONAR al lector, se llama “¿Sabías qué…?” y en el primer artículo trataré “La obsolescencia programada“, o como las empresas provocan que se tenga que comprar tras una vida útil de los productos, añadiendo un reportaje que ayudará a comprender y obligará a reflexionar.

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Aquello que está obsoleto, puede representar que se ha quedado desactualizado, sucede en todo tipo de productos, pero es la tecnología donde el crecimiento es mayor y más rápido, no tenemos que remontarnos mucho en el tiempo para recordar aquél teléfono “móvil” que necesitaba un maletín para ser transportado y hoy en día caben en media mano, cargados con alta tecnología, pero es curioso, que a pesar de haber pasado el tiempo, en el pasado esos productos simples, hoy desfasados… duraban mucho más que HOY, tras ver que la tecnología ha avanzado infinitamente. ¿Por qué?

Un producto que dura 30 años, solo será reemplazado, si el usuario quiere o necesita algo mejor, la curva de necesidades se basa en lo que tiene el que está a nuestro lado, si nosotros tenemos “x” potencia, el de al lado tiene “x 1/2” potencia, se va a desear igualar, incluso si es posible, superar, por lo tanto, aunque ese producto tuviese una duración extensa, lo renovaríamos en base al DESEO que generan, tanto empresas como las personas que tenemos en nuestro entorno.

El caso, es que los productos ya no duran 30 años, están programados para que no sea así, se llama OBSOLESCENCIA PROGRAMADA y no es algo nuevo, se remonta en los años y parte de la “crisis de Wall Street”, cuando tras un elevado consumismo, se alcanza una crisis muy severa y ésta provoca un cambio en el pensamiento consumista, si los productos duran toda la vida, no se necesitan tantas fábricas, tantos empleados, por lo tanto, se comienza a plantar la semilla de la obsolescencia programada, productos con una “fecha de caducidad” para que llegada esa fecha, fallen de un modo casi matemático, de este modo, se obliga a sustituir porque en los propios comercios, no recomiendan a reparar, aunque esto sea posible, de hecho, hoy en día reparar una placa base de un portátil, supone al menos un 50% del coste del producto, ¿Es su coste real?, NO, pero eso obliga a replantearse si merece la pena reparar, con el riesgo de nuevos fallos o comprar uno nuevo, la mayoría de las personas, optan por esto o bien, comprar por su cuenta el Hardware y repararlo uno mismo, si se tienen conocimientos, con un precio final mucho menor que lo que pide el fabricante, si ya no lo cubre una garantía.

Hoy en día, el mercado se llena de productos más económicos, pero la obsolescencia programada se ha visto reducida, los controles de calidad brillan por su ausencia, porque sacan al mercado productos que tienen que ser “parcheados” para solucionar problemas de origen, sobre todo donde la tecnología es la base. Recuerdo esos productos “Made in Japan”, su calidad y durabilidad eran extraordinarias, esos productos han dado paso a los “Made in China”, ya son pocas cosas que se fabrican en Japón y China es el lugar donde más se fabrica, en general, con productos que no transmiten seguridad a la hora de comprar, son muchos los que son devueltos al poco de ser probados al poco de comprarlo, porque se detectan fallos y es que, la sociedad se ha acostumbrado a que esto suceda, “Falla, lo cambio y me devuelven otro, con la esperanza de que no vuelva a fallar”, el caso, es que si existieran controles de calidad “producto a producto”, los costes del mismo serían más elevados, por lo tanto, se bajan los precios, a costa de bajar considerablemente, tanto la calidad como la duración de los mismos, asumiendo que pueden fallar con determinada facilidad. Un ordenador, por ejemplo, se compone de varios componente internos, cada componente tiene una “fecha de caducidad”, así pues, cuando por ejemplo éste emite unas rallas en la pantalla, se puede deber a un deficiente sistema de refrigeración (¿Creado a propósito?) que provoca altísimas temperaturas y por ende, fallo en el Hardware o bien un producto MAL FABRICADO y propenso al fallo.

Los fabricantes crean productos que se contradicen a sí mismos, es decir, con supuesto material que promete aumentar el nivel de vida del mismo, éstos productos son destinados a una gama más alta, pero es el marketing el que tiene mucho que ver, todos…y digo, todos los productos están programados para que tengan que ser remplazados por nuevos, así que esas mejoras aumentan en determinado tiempo la duración de los mismos, pero no los hace eternos.

LA MENTALIDAD PROGRAMADA.

Y es que, si existe algo peor que la obsolescencia programada es la mentalidad programada, como hago referencia líneas atrás, el deseo tiene mucha importancia, sucede mucho en la informática y como ejemplo, pondré el mundo de las tarjetas gráficas, los procesadores y los juegos actuales, éstos están creados para fallar, programados en un tiempo determinado, lo cual provoca que tengan que ser parcheados al poco de salir al mercado, NO están optimizados con el Hardware actual, eso provoca que salgan al mercado juegos que requieren un Hardware que NO EXISTE, para futuras generaciones, aquí ya estamos generando deseo, porque aun siendo conscientes de esto, los foros se llenan de gente que compite para saber quién lo juega a más FPS, esto, dispara las ventas de productos con obsolescencia programada, para tal vez, mejorar un 10% el rendimiento que teníamos con un componente anterior, ¿Es realmente necesario?, diría que no, pero de esto se trata la mentalidad programada, por lo tanto, por mucho que se luche para terminar con la obsolescencia programa, como está pasando en determinados países, será más difícil reprogramar las mentes, para provocar que los fabricantes creen productos de MÁS CALIDAD, MÁS OPTIMIZADOS y que funcionen perfectamente desde el primer día, ¿Acaso no se paga para ello?.

LAS CONSECUENCIAS.

Un mayor consumismo en base a productos de peor calidad, hace que el medio ambiente se llene de productos rotos o desfasados, aunque funcionen perfectamente, eso, daña al ecosistema de modo grave, estos productos son enviados sin piedad ninguna a países de bajo desarrollo y en el umbral de la pobreza, agravando más su situación, porque no es imaginable que en el centro de una capital se generen vertederos de residuos tecnológicos, por lo tanto, se envían a lugares con poca reacción legal y que tiene que soportarlo, contaminando su hábitat natural.

Por lo tanto, la obsolescencia programada no solo nos obliga a un mayor consumo, sino que también contamina la tierra de un modo que difícilmente tendrá freno.

¿LO POSITIVO?

Sin duda, para que existan fábricas, centros comerciales, trabajadores, se necesita un reciclado de productos, es decir, a modo de ventas y renovaciones, desear algo mejor es un síntoma febril de nuestra sociedad, sale un terminal móvil con 1 núcleo en su procesador, que a los pocos meses salen con dos núcleos y esto genera una renovación mental que supone deseo social, “Si no tienes un móvil con dos núcleos, estás desfasado/a” cuando se hará EXACTAMENTE LO MISMO que con el terminal anterior, solo tendrá una leve mejora que en el día a día, olvidaremos, pero es “lo último” que hay que tener para estar “al día”.

Todo esto genera una mayor producción, es decir, si los productos carecieran de obsolescencia programada y la mentalidad fuese la de conservar al extremo y no dejarse influir, existirían menos fábricas, por ende, menos empleados y el paro sería aún más grave.

EL EQUILIBRIO.

Es complejo determinar qué es lo que conviene a una sociedad de consumo, la base, es cambiar la forma de pensar, si se tiene determinado producto que cumple un objetivo, cambiarlo por otro que hace lo mismo, pero que tiene un 10% más de potencia, puede ser absurdo, por lo tanto, mientras ese producto no se dañe, NO CAMBIARLO, ahora bien, si todo el mundo piensa igual, se compraría mucho menos, se necesitaría menos mano de obra, pero no se contaminaría tanto al ecosistema, es por eso complejo determinar un equilibrio entre consumismo masivo o uno más responsable. Lo ideal, sería que no existiera la obsolescencia programada y que la elección de renovar un producto fuese del propio usuario y que la compra fuese responsable, por ejemplo, habían terminales sin Wifi cuando éste se lanzaba al mercado, los de gama alta si lo tenían, en base a una necesidad REAL se puede comprar un producto. Hoy en día, la mayoría cuentan con ésta tecnología, la diferencia es la clase de Wifi, si es G o si es N, la primera, cuenta con una velocidad inferior, pero sigue siendo funcional, la segunda y más reciente, cuenta con mayor velocidad, que realmente, quitando en casos de urgencia, no se necesita, por lo tanto, cambiar un producto entero, por un determinado porcentaje de velocidad, puede ser una compra irresponsable y más caprichosa que por necesidad… éste es un ejemplo de “mentalidad programada”, saber discernir entre lo realmente importante o el mero capricho.

Para concluir, adjuntaré un video con una duración aproximada de 1 hora, que ayudará a comprender que significa la obsolescencia programada, sus ventajas, sus defectos, pero ante todo, sus consecuencias.

Ahora queda REFLEXIONAR, ¿Compra responsable o caprichosa, seguimos el ritmo y juego de los fabricantes?

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