En esta ocasión no se ha tenido que esperar 9 meses para poder leer el siguiente paso, como pasó con el anterior, la premura coincide casi con una de las épocas más emotivas, cercanas y familiares, como son las Navidades y es que en ésa época uno/a respira VIDA y ese es el objetivo del antepenúltimo paso que nos lleve a la felicidad.

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  • Nacer, el primer aliento de vida.

El título es obvio, para tener aliento se requiere de nacer, pero es el primer ladrillo que pondremos en el edificio de nuestra vida, nacemos, nos cuidan porque somos extremadamente dependientes, vamos creciendo y ganamos una independencia (unos/as más que otros/as) que con el tiempo nos hace únicos como seres humanos, hay quienes lo llevan mejor, por acertijos, laberintos y situaciones de la vida y otros peor, para éstos está especialmente destinado éste artículo.

  • “Cuando ya no merece la pena vivir.…”

Puede ocurrir que tras un golpe en la vida, vengan otros y uno/a se encuentre en un callejón sin salida, esto nos ha pasado a casi todos en distintas etapas, porque no siempre la fortuna nos sonríe ampliamente y todo se tuerce, es ahí cuando se pone a prueba uno/a mismo, se conoce a fondo, porque cuando todo va bien, todo se convierte en algo mecánico, lo profesional y lo personal funciona como un reloj Suizo, perfectamente engrasado, pero cuando algo falla, es como que una de las piezas de ese reloj se rompe, ¿Cómo superar eso?.

La clave está en organizar la mente, meter cada problema o cuestión que preocupe en un “cajón virtual”, imaginar que todo se mezcla, se convertiría en “La teoría del caos” dentro de un solo cajón, así que todo bien archivado, si nos encontramos sin trabajo, luchar para lograrlo, no lamentarse de no tenerlo porque eso hará que se adquiera una situación de negatividad que a la larga irá autodestruyendo, no es cuestión de ponerse en lo peor, pensar que no se va a encontrar nada nunca, ni de ser muy optimista pensando que con la primera entrevista vamos a lograr un trabajo, ni una cosa ni la otra son garantías, por lo tanto, la mente ha de estar equilibrada, sin olvidarnos de lo que va el séptimo paso, VIVIR, porque aunque tengamos un objetivo prioritario, tenemos otros secundarios, como las personas que nos rodean, llámense amigos/as, la familia y otras responsabilidades, así que tanto hay que dividir los problemas en nuestra mente y ponerlos por “Importancia”, como organizar la agenda para no olvidarse del resto del mundo mientras emprendemos el camino hacia esa meta.

Lo mismo que respiramos para vivir, vivimos para sentirnos vivos, lo primero es una necesidad vital, lo segundo es un placer como pocos… y no me vale lo de “Otra vida será mejor”… ¿Y si no es cierto, si es peor? Así que lo que tenemos, AHORA y no “mañana”, es lo que hay que aprovechar y disfrutar plena y satisfactoriamente.

  • Recargándose de vida.

En otras situaciones, por alguna circunstancia, hemos tenido un “bajón emocional” que no es grave como el punto anterior, pero que nos baja la moral lo suficiente como para sentirnos tristes y como estos diez pasos van sobre lograr la felicidad, el objetivo es revertir eso, con un ejercicio práctico, un pensamiento:

Cuando existe un problema, lo situamos en una parte del columpio (si, ese con el que jugábamos de niños/as), dependiendo de la intensidad del mismo, podrá tocar o no el suelo, si lo toca, debemos de situar en la otra parte, un pensamiento optimista, tal vez no se os ocurra uno de inmediato, pero buscando un poco encontraréis alguno, si con un pensamiento no basta, ir buscando hasta que ambas partes estén igual y una vez logrado, activarse para buscar/encontrar una situación que termine por inclinar hacia el lado bueno, esa otra parte del columpio, de ese modo, es como tener una batería al 15%, aumentarla al 90%, no recomiendo cargarla del todo, porque en ésta vida, sobre todo en la de los adultos, hay que estar siempre en guardia, para prevenir otras situaciones adversas, porque la vida no es de color rosa, es de muchos colores, nuestra misión es saber gestionar cada uno de esos colores para llevarlo lo mejor posible.

Por lo general, para VIVIR hay que sentirse vivo/a, hacer distintas actividades, se puede estar dentro de las redes sociales que tan de moda están en la actualidad, pero sin despreocupar la social de siempre, en la que hay contacto físico con quienes queremos y nos quieren, salir, aprovechar situaciones positivas para sentirnos bien y cada vez, mejor.

Muerto en vida o vivo en vida…tú eliges el camino, aunque la elección sea muy clara

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