¿Cual es el verdadero teatro?.

Sin poder evitarlo, vivimos en una sociedad que generalmente lleva la máscara puesta, donde te piden que les digas la verdad pero…

Y es que siempre hay un pero, realmente lo que te piden es que les mientas todo el tiempo, si esa persona tiene los ojos feos, mejor que digas que son bonitos, un “michelín” puede ser causa de una disputa entre parejas, por que puede ser “El michelín de la discordia”, mejor di que “no está gorda”, que no a engordado ni un gramo, tratándose de ellas, por que el, puede permitirse el privilegio de llevar a cuestas “la barriguita cervecera”, es incluso parte del “hombre” de toda la vida, el de “las tapitas en el bar y el fútbol de los domingos”.

En términos generales, la mentira es parte social del ser humano, aunque se intente aparentar todo lo contrario, es más, los mentirosos están mal vistos si lo vemos “a vista de pájaro”, desde arriba, fijándonos en todas las personas, en cambio, en micro ambientes personales, todo el mundo necesita que le mintamos, un seis en la nota con un diez de media es un “No está mal, peor si hubieses suspendido”, dicho a modo de ánimo, cuando realmente lo que deseamos decir es “Te podías haber esforzado más”, “Lo podías haber echo mejor”, pero claro, sería el origen de la lista “cosas que te echaré en cara”, una lista que a modo de palabras sinceras y directas, puede ser interminable.

Es muy curioso como el ser humano reacciona  ante la verdad y la mentira.

  • LA MENTIRA.

Hace que el clímax sea positivo, por que en realidad se está diciendo aquello que las personas QUIERES ESCUCHAR, pero hay un ambiente irreal, algo tenso donde solo falta un leve comentario para que estalle la bomba y se lie.

  • LA VERDAD.

En este punto, se genera un clímax negativo, aunque parezca mentira, es verdad, ya que cuando decimos aquello que se ajusta a la realidad y se trata de un defecto, de algo que “se pudo hacer y no se hizo”, de un reproche… no gusta en el fondo aunque con la boca pequeña se agradezca el gesto de mencionarlo. En realidad y con el tiempo, esta actitud, la de la verdad, es la que obtiene su recompensa, aunque ésta duela en un comienzo, el final suele ser bueno, a no ser que el orgullo no deje cicatrizar esa “herida”.

En definitiva y tras escribir y para vosotros/as leer este artículo, “La verdad es que es mentira“, solo os queda sacar las conclusiones de todo.