Ningun mes tiene tanta “mágia” como Diciembre y la Navidad, creo que eso nadie lo duda, aunque ningún mes, se derrocha tanto gasto energético como en estas fechas, pero todo sea por intentar conservar ese espíritu que nos convierte en niños de nuevo, nos reune (queramos o no, EJEM) en una mesa y somos hipócritamente felices durante unos dias. El caso, es que ya se pueden ver las luces que nos incitan a entrar en las tiendas y comprar compulsivamente, como si fuese el último año de nuestras vidas y en el año siguiente se cerraran todas y perdamos la ocasión de comprar mas, total, los precios se hinflan hasta casi explotar, pero no pasa nada…por que es NAVIDAD y como el año está acabando y no volveremos a vivir de nuevo 2008 afortunadamente para muchos pues venga, a gastar, a querernos, a llamar a esa gente que no llamamos durante el resto del año y desearles felicidad…

Aunque no todo es malo, ¿No?, aún, dentro, muy dentro de nosotros/as queda ese espíritu real, que nos hace revivir aquella epoca de pequeños, cuando realmente creiamos en que la Navidad era tan solo eso y no unos precios en unos escaparates, no una anticipación para hacernos creer que la Navidad comienza 1 mes antes…aún podemos inaginarnos esa entrañable postál, ese pueblo nevado lleno magia, esa magia que nos une de verdad y donde dejamos de lado los problemas.

¿Os imaginais en Nazaret, en aquella época, un Corte Ingles?, ¿Que quedaria ahora de LA NAVIDAD?.

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