¿Dentro, fuera o en ambos sitios?

Podemos decir, que cada persona (sea hombre o mujer) tiene una ‘ventana’ y que esta tiene 2 funciones lógicas, una de ellas es lo que tenemos desde ‘dentro de la ventana’ y otra evidente, lo que está ‘fuera de ella’. Lo explico con más detalle y argumento ventajas y desventajas, luego, la elección es de cada uno/a.

 

  • Dentro de la ventana:

Encontraremos todo aquello que se refiera a la seguridad, la estabilidad, cosas como el trabajo, la familia, la pareja, todo ello como cuando estamos en invierno frente a una chimenea, rebosa tranquilidad y queremos quedarnos en ese estado por que transmite paz… ¿Pero siempre?. El caso es que incluso la paz, requiere de espontaneidad, de improvisación y eso no lo tenemos ‘dentro de la ventana’ si no fuera de ella…

 

  • Fuera de la ventana:

Aquí es justo lo contrario, tenemos la libertad, la rebeldía, el “hago lo que quiero, no consulto a nadie y soy dueño/a de mis decisiones”, nos sentimos bien porque nada ni nadie nos ata, estamos con quien queremos, no sentimos el ‘peso de la responsabilidad’ hacia nada, pero llega un límite en que necesitamos asentarnos, reflexionar, es entonces cuando queremos entrar ‘dentro de la ventana’, pero no para quedarnos dentro, si no para disponer de un tiempo de tranquilidad.

 

¿Entonces qué hacemos?

La respuesta es muy compleja, lo ideal es disponer de un equilibrio, saber cuándo ‘entrar y salir’, se puede decir que las personas infieles lo son porque ‘dentro’ se sienten demasiado atados, necesitan de esa libertad que les permita respirar ese aire puro que transmite la imagen que vemos arriba y esa es la clave, saber que se tiene, valorarlo, saber que si vives ‘dentro de la ventana’ y sales puede haber consecuencias.

 

La respuesta es uno/a mismo/a

En asuntos de pareja, no existe nada mejor que hablar, en realidad no es muy distinto a cuando un ejecutivo negocia sobre algo, en la vida, sea familiar, laboral y personal nos pasamos el tiempo negociando, es por ello y no es distinto en la pareja, se tiene que hablar, marcar unos límites si existen y jamás fallar en ese aspecto, tener palabra, porque a fin de cuentas nos engañamos a nosotros mismos si no cumplimos lo acordado y luego tan solo queda lamentarse de lo perdido.

 

¿Dentro o fuera?:

En cuestiones familiares, llega un momento en que tenemos que ‘salir’, pero lo mejor es no hacerlo para siempre, siempre aunque sea mantener un hilo que nos permita comunicarnos, saber que todo por ambas partes está bien. En lo laboral, la mayoría de las personas tiene alguna o varias discusiones que nos hacen sentir más ‘fuera que dentro’, entonces es cuando plantamos cambiar de aires, eso es básicamente porque no valoramos lo que tenemos o bien por qué no agradecen nuestros esfuerzos o la compensación económica no es suficiente a lo que necesitamos. Por lo tanto, la decisión es muy personal, pero si es por inseguridad, si es un buen trabajo, lo mejor es profesionalizarse, no dar importancia a esos momentos de tensión, jamás personalizar y limitarse a lo que es… un trabajo por que cuando se mezcla lo personal con lo laboral, la mayoría de las veces no funciona. En el mundo de la pareja y como escribo anteriormente, se tiene que hablar, pactar, saber cómo piensa la otra parte es vital, si la otra parte es liberal y permite que vayas “al otro lado de la ventana”, sin rencor, sin remordimiento ni echar nada en cara, es lo ideal, pero si por lo contrario, no acepta infidelidades, o lo respetamos o mejor dejamos esa relación, si la condición que tenemos es de no mantener esa fidelidad, porque al final, una o ambas partes salen muy dañadas o lo que es peor, existirán daños colaterales (familias, amigos, etc…).

A fin de cuentas, hay que tener claro dónde estamos y donde queremos ir, no podemos estar ‘dentro de la ventana’ y desear estar fuera, eso solo genera angustia, mal estar con lo que tenemos, así que la idea es cuidar lo que tenemos, sea ‘dentro…o fuera de la ventana’.

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