20 céntimos, es el valor de una necesidad biológica

Desde que uno nace y al poco tiempo se da cuenta de que existe algo que es inevitable y biológico, nada mas nacer no dependemos de nosotros mismos, si no de nuestra madre o padre, estos son los que nos limpian y cambian. A medida que uno crece y ya es consciente, actuamos según la necesidad… Pues bien, la necesidad es gradual y claro, si no es extrema uno se aguanta, pero va al baño para no llegar a ese límite, que según los médicos, no es recomendable.

Cuando a todo esto, se le añade que se encuentra en la calle, se busca un sitio público para orinar, bien, desde que abrieron el Triangle, Fnac y si tengo esa necesidad, voy por que me parece correcto en su higiene, mas desde hace poco que lo arreglaron pero mi sorpresa es cuando tras bajar las escaleras, me encuentro a un señor bajito y rechonchete que como el portero de una discoteca, detrás de una “barrera” me dice sin pestañear : “Son, 20 céntimos” y me muestra un ticket.

Lo peor de todo no es lo que pida, si no la normalidad con la que lo hace, como si a partir de ahora, orinar tuviese precio… Bien, admito esos bares con el cartel “WC solo para clientes”, pero lo que es inadmisible es que pretendan hacer un negocio (sea el precio que sea, alto o bajo) con una necesidad biológica, mas cuando en mi época militar, como PM en mis guardias abriese la barrera a un camión que se dedicaba a recoger la orina de los militares para posteriormente analizarla, por que puestos a hacer negocio, tal vez tendría que haberle pedido al señor “segurata del WC” 30 céntimos por mi orín.

¿Y que será lo próximo, nos querran cobrar por respirar el aire “Fnac-iano”?. Vivir para creer.